Intento número 2




Tuesday, November 02, 2004
Odio el porno

Sé que esto se ha convertido muchas veces en una carta abierta para ti, una carta que puedes o no leer y de la que puedes o no opinar. Sé, aunque casi nunca hablemos de ello, que por momentos tus ratos de ocio en la computadora te llevan a ver si los míos me han llevado a escribir algo nuevo. Por eso este medio es en gran medida misterioso, porque la duda de tu mirada sobre mis letras me privilegia, y me hace más libre que la voz que no guarda ninguna pregunta, pero sí mucha torpeza de mi parte, mucha prisa y mucho atropellamiento. La duda también me absuelve de ser atosigante, porque las letras que coloco ahí para ser vistas sólo si te atraviesas por el camino no pueden ser acusadas de asfixiantes. Así, aprovechándome de esta libertad de la que quizás no debería ser tan consciente, te vuelvo a escribir, sintiendo como nunca la urgencia de dirigirme a ti, para decirte mucho de lo que queda vencido por mis risas nerviosas o el sueño o el silencio. Lo que voy a escribir es, en resumidas cuentas, un puñado de justificaciones toscas que buscan tu paciencia... tu permanencia conmigo a pesar de mí, tu capa escondiéndome como el viernes. Pero sé que te desconcierto y hasta te asusto... y me pesa hacerte soportarme, y no poder ser como antes, y dejarme llevar por sentimientos descompuestos todo el tiempo y culparte en silencio a veces cuando siento ese nudo apretándose en la garganta, que ya aparece por cualquier cosa. Te necesito. Sé que tú también lo sabes... y que a veces preferirías que no fuera así, que mi independencia fuera la de antes, la de los tiempos en los que me conociste y yo presumía de una fortaleza y una frialdad que se han desvanecido o que quizás nunca existieron. Ahora necesito desesperadamente guardarte entre mis brazos, tu olor en las fosas de mi nariz, la temperatura de tu boca entre mis labios. Como nunca. Acariciarte largamente por temor a que te me desaparezcas también un día... (¿y si de tanto sobarte te desgastas?) Y es que todavía me sorprendo por la forma en que sabes destapar mi espontaneidad y en la que liberas tantas trabas que en otros territorios me oprimen o me inmovilizan. Pero no me dices qué piensas... y yo me quedo viéndote dormir, aunque no sea muy saludable hacerlo con todo mi cargamento de miedos y angustias, sin saber muy bien qué sentías antes de cerrar los ojos. Probablemente nada, porque este darle vueltas a todas las cosas es únicamente problema mío, este preocuparme hasta la muerte por nimiedades. Probablemente no sentías nada... una paz que no es rota por ningún miedo, pero tampoco por el revuelo que alguna vez la emoción de la novedad y de mí te causamos. Quiero que me extrañes, pero no sé guardar la distancia, quiero besarte con todas mis fuerzas cuando te veo y sentir que estarás pegado a mis labios por siempre. Tengo que dejarte respirar, lo sé, pero tú me das respiración de boca a boca y si me alejo, siento que me ahogo yo. "Qué bonita”, me dijiste anoche... y me basta para seguir respirando, para buscarte con devoción, para seguir creyendo que más allá de ti no hay nada. Ojalá no sintiera la necesidad de preguntarte “¿me quieres?”... pero no me lo tomes a mal, porque no es que dude de ti. Es la inseguridad que siento sobre mí, el miedo de que esta persona en que me he ido convirtiendo te resulte insufrible algún día no muy lejano.

Pensaré en nosotros abrazados en un rincón, par de vampiros en la fiesta de disfraces del viernes. Cabezas juntas. Pensaré en nuestra tarde en Tepoztlán, en nosotros en nuevos lugares, en el sabor de libertad y pequeña aventura. Pensaré en ti... en que no quiero descomponernos, arruinarnos, porque sé que si pasara algo, me echaría la culpa por siempre.

***


(Quiero dejar de sentir este peso, este nudo ciego en las entrañas que ya me molesta ahora desde que despierto. .. pero no puedo concebir el amor sin sentirlo en cada nervio, en cada una de mis diez uñas, golpeteando en el interior de mi cabeza . Entregarme de lleno, perder el sentido. No me es posible creer en amar con el cerebro, en conservar la cordura. Ojalá pudiera decírtelo. )

***


Posted at 12:09 pm by agua
(3) elefantes se columpiaban  

Sunday, October 31, 2004
All you need is love ta ta ra ta ra

"No basta ser feliz, es necesario que los demás sean desgraciados"

Nacha Guevara

 (jajaja)


Posted at 11:55 am by agua
(2) elefantes se columpiaban  

Tuesday, October 26, 2004
Abrazando la eternidad.... in-finita.blogdrive.com

Pensar en el infinito siempre me ha dado dolor de cabeza... En mis clases de Matemáticas me enseñaron que a los números siempre se les puede añadir algo más, pero las de religión fueron más contundentes, y me dijeron que Dios puede estar en todos lados en todo momento, que el infierno es un lugar de tormentos que nunca terminan y donde está uno por siempre. Nunca he sentido a los números, ni a Dios ni al infierno, el infinito no ha sido más que un símbolo desconcertante en el pizarrón, una figura hipotética que nunca he alcanzado a conceptualizar, que nunca he alcanzado a hacer mío porque yo soy la expresión más plena de su contrario: la finitud.
Y sin embargo, hoy he escrito "nunca"  y "siempre" sin ninguna reticencia, como si conociera el significado de esas palabras que en mi condición de humana me está vedado... aunque quizás sí las conozco.
Dos veces en la vida me ha pegado de golpe con todas sus letras el NUNCA, y por lo tanto, el SIEMPRE. El golpe duró un instante, pero me reveló por segundos lo que el universo vería si tuviera ojos, y sentí lo que sentiría si no existiera mi cuerpo que marca mi frontera y señala mis horas.
Dos veces: la primera fue dolorosa. Me llegó con la plena comprensión momentánea de lo que hasta un momento antes habia sido solo suposicion, imaginacion, construcción social, papel aprendido. La palabra NUNCA abrio una grieta y dejó salir un torrente de sensaciones inéditas: el dolor verdadero, el final definitivo. La muerte es el máximo NUNCA y me tocó hace casi un año... Y ese NUNCA ha sido inexorable, no se ha vuelto un MIENTRAS, como alguna vez creí.
La segunda vez fue el NUNCA en su forma de SIEMPRE, y fue una revelación más conciente porque la fui asimilando poco a poco, hundiéndome cada vez más fuera de mí hasta acariciar el universo y odiar como nunca este cuerpo limitado, esta vida tan corta, estos relojes tan crueles... porque sentí con toda su plenitud el deseo de ser eterna, mejor dicho, de ser ETERNOS. Tú y yo. Eternos. Tú y yo. Abrazados para SIEMPRE. Acariciándote con mi cuerpo infinito. NUNCA desprendernos. Tú y yo en un eterno antes de dormir.

Posted at 05:59 pm by agua
(5) elefantes se columpiaban  

Tuesday, October 19, 2004
Cascarón

Absurdamente, le declaro otra vez la guerra al mundo... No hay ni un solo puerto al cual nadar, ni una sola ventana para tomar aire... y, por supuesto, ni siquiera pensar en mí misma como salida. Soy la primera persona en la lista de mis odios. No tengo fuerzas para atravesar la ventana ni para hacer sonar mi voz... una vez más.

Posted at 01:49 pm by agua
(3) elefantes se columpiaban  

Monday, October 11, 2004
Una llorona que no sabe nada de llorar

Ya sabes cómo me gusta llorar. Debes saberlo mejor que yo misma, porque tú has notado que puedo llorar de mil formas distintas; yo no distinguía tantas. Ya se me confunden los sentimientos, porque así, llorona profesional, nunca había desmenuzado la tristeza tanto como tú lo hiciste… creo que rara vez siento tristeza. Hoy no he parado de llorar bajito o en silencio, pero mis ojos no saben disimular, y aunque sea hacia adentro, no detienen su correr de lágrimas. No me atrevo a decir que lloro de alegría, pero es lo más cercano a lo que siento. La perfección. ¿Cómo es que me hace llorar tanto la perfección? Por primera vez la perfección tangible, una perfección que poseo, que me posee y que probablemente por eso es más perfecta que las demás. Pero no puedo acabar de creérmela, porque me parece inverosímil ya no sólo el hecho de notar cómo encajas en todas mis carencias y acoges todos mis salientes como si fuéramos un par de piezas de rompecabezas que no pueden embonar con nadie más, me sorprende y me inunda cálida pero corrosivamente, me desborda de risas convertidas en lágrimas, de lágrimas convertidas en risas, saber explícitamente, con todas sus palabras, sin esconderse en falsos adornos y metáforas cobardes como yo acostumbro, que me amas. Lloro por cada detalle que notas y que yo siempre suponía imperceptible, por sentir cada pieza con la que hemos construido nuestro día a día incansable. Vuelvo a llorar, o quizás deba decir que sigo llorando, y que sigo sin explicarme por qué. Nunca supe cómo decirte la avasallador que es descubrir por instantes el significado completo de las palabras “eternidad” y “totalidad” desde mi pequeñez, cuando estamos juntos y me siento tan llena, tan completa, sin ninguna carencia y sé que no puede haber nada mejor y el tiempo parece detenerse, complaciéndome por un momento regalándome la ilusión de que realmente podría permanecer así para siempre.

Pero estoy otra vez con mis grandes razones que terminan por no entenderse… En cambio tú, con las pequeñas cosas que resaltas, dices mucho más que yo. Cosas como “me enseñaste cuán adictivo puede ser el sushi” me vuelven a desatar el nudo ciego que tengo adentro y a empujar hacia las lágrimas. Sabes, en esos detalles, en tus frases sin pretensiones, tan poco usuales donde estamos parados, en tus ojos ilusionados y admirados entre una muchedumbre difícil de sorprender es en donde encuentro la autenticidad que tanto te admiro. Autenticidad es tu aversión a los lugares comunes, a las falsas poses, a los rodeos, a la presunción, a todo lo que contrarrestas perfectamente con tu simplicidad y tu naturalidad, así, sin mayor complicación, con una sinceridad de niño.

No lloro de tristeza, quizás ni siquiera de alegría. Sólo sé que lloro de asombro. Ya sabes que tengo una afición innata a complicarme las cosas; no puedo quedarme como tú, con los ojos muy abiertos y una sonrisa iluminada; yo me hago bolas con todo lo que siento, me quedo con los ojos abiertos, pero también los cierro y la sonrisa que intento esbozar se me vuelve un puchero y me empiezan a gotear los ojos y me escondo de tanta gente fingiendo que me acomodo los lentes, llevándome de paso las incipientes gotitas que se asoman… que como ahora no paran… que se rebelan ante el dedo que les corta el camino y salen… no dejan de salir.



Posted at 05:03 pm by agua
(7) elefantes se columpiaban  

Thursday, October 07, 2004
Mírame...



...después de todo, quiero que me miren

 


Posted at 11:51 am by agua
(5) elefantes se columpiaban  

Wednesday, September 22, 2004
Una semana es un siglo... y más ahora

 

Que me abraces no sólo en los días que huelen a lluvia y a encierro, no sólo cuando estamos lejos de aquí. Que me cuides de mí misma como me cuidas de los huracanes... Que me rodees con los brazos y la luz apagada y yo pueda cerrar los ojos sin miedo y oirte cantar esas canciones viejas que jamás me hubieran gustado de no ser por tí. Canciones de abuelos. Canciones con letra. Envuelta por ti. El mundo perfecto. Eres mi camino...


El martes llegamos hasta el estudio de una pintura cubana... me encanta cómo miras la belleza: como un niño asombrado, sin pretensión, sin buscar falsas poses.

Cayendo en los lugares comunes que los cubanos nos dijeron evitáramos, fuimos en la noche a La Bodeguita del Medio. Las canciones me recuerdan mucho la casa de Antón, donde oímos probablemente por primera vez "No estás muerto, comandante". Me divierto mucho cantando contigo y viendo bailar a una cubana. (Rio, porque todos esos días fueron de risa perenne, de olvidar la melancolía que ahora me pongo como un sombrero antes de salir de casa y que no me quito ni para dormir. Reía... y ahora no sé por qué no puedo hacerlo)

Escribí nuestros nombres en la pared, sabiendo que a nadie más le importará que estén ahí y que nosostros probablemente no volveremos a verlos... una ilusión. Al salir, me gustó cómo se movía mi falda de flores por el aire, y el pelo, y sentarnos viendo el mar, y planear nuevos viajes.

Me descubro incansable, postergando u olvidando todas mis necesidades con tal de hacernos el amor una vez más. Apartando mi cuerpo dolorido, mis piernas cansadas, mis ojos con sueño por encontrar nuevas maneras para sentirnos, para que por dentro toques nuevos rumbos, para que yo te sienta en nuevos lugares. Lento... No quiero que sea tan rápido cuando yo necesito sentirte tantas veces, tanto tiempo , de tantas maneras... que no te dejaras vences por el sueño o por el reloj... te sentiría toda la noche.

El miércoles decidimos que necesitábamos mar y fuimos a Santa María todo el día... El mar siempre me come, el sol también, pero un poco menos y tú te desesperas de que las olas me lleven en dirección opuesta de donde vamos. No tengo nada que leer y me empeño en platicar contigo. No tenemos nada qué comer porque todo sigue cerrado, como si el huracán se fuera a arrepentir y volviera.


Luego te voy a contar historias, cuando estemos en Miramar, después de que la embajada mexicana esté cerrada en 15 de septiembre y nos quedemos con las ganas de gritar  y de oir algo, cualquier cosa mexicana. Son historias de nosotros que no conoces, de nosotros antes de ser un "nosotros" como ahora.


Posted at 10:49 am by agua
(1) elefantes se columpiaban  

Monday, September 20, 2004
Una semana es un siglo




Nuestras vidas siete días en un país de olor a tabaco negro y a casa derruída. Olor a viejo, olor ligero a humedad. Un olor muy café distinto del de los mares de aquí, con su gente que de tan abierta me intimida, con sus voces que hablan como cansadas al final de cada frase, comiéndose letras. No importa que se hable en español, no importa que la historia nos haya unido con ellos en muchos momentos, me siento tremendamente extraña, distinta, ajena, sin saber tratar a esta gente resignada y gritona, de ojos muy blancos como lunas en un cielo oscuro oscuro, sin estrellas.
Fueron días atropellados, como lo auguraron los preparativos atropellados. Tuve miedo, ganas de volver y frustración por no poder hacerlo, por sentirme tan atrapada en un cuarto de una ventana mal embonada viendo los atemorizantes pronósticos de un huracán.


Terrible primera noche, cuando te duermes después de estremecerte debajo mío, un poco sorprendido. Sudorosa, acalorada, insomne, irritada por las camas individuales que juntamos a fuerzas y que se separan al mínimo movimiento... Me entretengo recordando cómo te sentías acostado al revés, y cómo me sentí un poco bruja, con un cuerpo fuera de mí que se vuelve túnel caliente, pieza misteriosa, columna de serpiente, que inventa formas. Recordando tu pecho fuerte que me apoya cuando el sexo es lento, lento, lento, cuando me pierdo sin saber por qué en imágenes de lanchas de colores cuando me invade el orgasmo.
En la mañana mi cuerpo se resbala entre tus manos, mi cara se humedece. En las mañanas el cuerpo amance así... el calor de la noche me roba tu olor, me roba tu sal, tu dulce.
Me salvaste, nos salvamos los dos primeros días inventando historias, imaginando pensamientos, contándonos cuentos; y se me olvida hasta el miedo, hasta las ganas de irnos.


 

Me sorprendo por los contrastes de los que la ciudad rebosa. Artesanías, libros, calles, casas, un helado, la gente, con la que ya no somos tan amables como antes después de ser timados. El tercer día dejamos las calles viejas y tristes por las que nos aventuramos al principio y olvidamos un poco la realidad cubana que se empeñaron en mostrarnos nuestros "guías" un poco rencorosos con quien sí puede viajar, con quien sí puede alumbrarse todo el día, con quien no tiene vedada la entrada a ningún lugar. La verdad es que la pobreza me deprime mucho. La señora Iliana y su muñón por pie, sus sillones rotos, el olor ácido de la carencia que se respiraba desde la bocina del teléfono hasta la puerta de su casa... y como en la de ella, en la de todos.


( Y te extraño, te extraño, por eso me cuesta escribir, porque al estirar el brazo ya no estás, y ya no puedo besarte cada momento que me dan ganas, espantarme la tristeza y los miedos acariciando tus brazos, besándolos, volverme cursi y tonta y payasear y contarte lo que la gente está pensando y entregarme de lleno a la risa que siempre encuentro en tí cuando estamos así. Vuelvo a dormir sola, a desayunar cereal y a tener un nudo melancólico atorado a la mitad de la garganta)

(Y ahora la vista desde la ventana no vuelve a ser la del edificio de departamentos que vi todos estos días: la señora gorda que nunca protegió las ventanas de su casa con los taches de cinta adhesiva que más parecían símbolo para ahuyentar el daño que protección real; el terreno baldío que parecía estar completamente inundado, todas las casas que a partir de las nueve se quedaban en penumbra, el ir y venir de los taxis de colores)


 



Posted at 06:12 pm by agua
(1) elefantes se columpiaban  

Él también tiene la piel como un cielo estrellado



"Una vía láctea de lunares flotando sobre su piel cremosa como flechas con la instrucción BÉSAME AQUÍ"

 


... Y cuando los lunares de Narciso Reyes no pueden ser sino los tuyos, y su galaxia de leche se vuelve tu piel como cielo de noche, dejo mi libro y sigo los señalamientos y te beso los lunares del cuello hasta que también te decides a dejar de leer y cierras los ojos y te beso cada lunar, desde la frente hasta los pies, cada lunar real y cada uno de los que me invento, sobre el pecho, sobre la espalda, saltando cuando puedo a tu boca... vuelvo siempre a tu boca.

Posted at 05:13 pm by agua
(2) elefantes se columpiaban  

Thursday, September 02, 2004
Del "dormir" y el dormir

Te noto emocionado por el viaje y me alegra mucho, porque veo que no es sólo por el hecho de conocer Cuba, también es por los detalles implícitos como dormir juntos. Dormir en su sentido primario y la idea romántica que conlleva.
Dormir juntos. Intentando conciliar el sueño abrazados. Nunca lo logramos, pero siempre probamos montones de posibilidades para intentarlo. En el sentido que le damos, dormir juntos es aún la prolongación de la intimidad que probablemente se intensifica cuando nos abandonamos uno junto al otro al sueño, aunque no podamos pasar toda la noche abrazados, aunque choquemos constantemente poco acostumbrados a dormir acompañados. Dormir juntos se vuelve entonces la prolongación de una intimidad y la concatenación con otra cuando se va tomando conciencia lentamente hundidos aún en ese estado que no se decide a ser del todo vigilia, pero que ya sabe de las texturas, los olores, los sonidos y la presencia del otro, y entonces abrazarnos casi por instinto a la espalda que adivinamos, delinear los contornos que se intuyen aunque aún no se vean, y después despertar así, guiados por un impulso inconsciente a buscarnos, a iniciar el día encontrándonos.
Primer contacto. Que sea yo lo primero que veas, mi piel lo primero que toques.
Me llena de curiosidad que el hecho de dormir te interesa tanto. El sueño compartido sobre el sexo. Dormir juntos parece así valioso no por ser el puente entre intimidades, sino por la gran intimidad que encierra el hecho en sí mismo. Sentirnos sin lujuria en ese antes de dormir. Más con ganas de sabernos que de sentirnos simplemente, sin querer poseernos probablemente porque así, entregándonos juntos a la noche, ya somos uno solo...

***

(Y a pesar de que hablando de estas cosas el sexo pasa totalmente a segundo plano para dejar paso a un sinnúmero de formas distintas de unirnos, me complace notar que todavía mis labios en tu cuello te cierran los ojos y te sacan un suspiro... porque finalmente da miedo que el tiempo vaya desvaneciendo el deseo y deje sólo la amistad)

Posted at 11:47 am by agua
(7) elefantes se columpiaban  

Next Page
   

<< November 2004 >>
Sun Mon Tue Wed Thu Fri Sat
 01 02 03 04 05 06
07 08 09 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30


If you want to be updated on this weblog Enter your email here:



rss feed