La última de mi esquizofrenia: miedo a la muerte
Es oficial. Es patológico. Lo primero lo fue desde que tenía ocho años y compramos una videocasetera. Lo segundo desde la semana pasada, mientras veía un programa de drogas en VH1 y pensé que seguramente no hay mucha diferencia entre morir y drogarse... Percepciones, sensaciones totalmente desconocidas, totalmente inciertas... ( y cómo me aterra lo desconocido y lo incierto!) La única diferencia es que la muerte parece durar para siempre... terror de los terrores.
Hace 13 años, conectamos la videocasetera a la televisión sin más resultado que la visión de una pantalla azul, estática y silenciosa. Por más que movíamos cables y releíamos el instructivo no lográbamos hacer que desapareciera. Supongo que pasé demasiado tiempo viendo la eternidad azul, porque en algún momento comencé a pensar en la posibilidad de que el "cielo" no fuera como nos lo habían contado en la escuela de monjas... ¿Y si no había nadie recibiendo mi alma o lo que quiera que fuera? ¿Y si a Dios se le olvidaba recogerme? ¿Y si me quedaba atrapada entre aquí y allá? Y sobre todo, ¿y si estar muerto fuera estar atrapado en un inmenso cuadrado azul, vacío de todo excepto de ese color? Darme de frente en cada una de sus esquinas, como si fuera una gran pecera. Gritar y que nadie me escuchara. O no poder gritar. No poder hacer preguntas. Sólo la angustia eterna por estar atrapada, por experimentar sensaciones desconocidas, tan tenebrosas como mi último malviaje con sustancias no legales...
Me paraliza y concluyo que cuando pensaba en mi abuelo no podía tener ni idea... Finalmente tenemos que traducir todo a términos conocidos, a referentes cotidianos que definitivamente no existen al terminar el mundo tal y como lo conocemos.